
Anoche, segundos antes de alcanzar la gloria del sueño, un escalofriante y agudo grito erizó mi piel, gritaba entre llantos la dolorosa queja hacia el ingrato que lo había dejado ahí, tirada en la calle cual bacha de cigarro... humeante, ardiendo. Al imaginar que pudiera tratarse de alguien que necesitara ayuda, y más por morbo que por otra cosa, entreabrí la persiana y ahí estaba... con sus cabellos color oro, piel de luna y labios de carmín, con las huellas de su llanto y maquillaje por todo el rostro, el retrato perfecto de su vida sin que se diera cuenta.
Fue ese el momento en el que quizá por el sueño o por la nicotina comienzas a ver las cosas como metáforas, y crees ver en esos ojos mucho más dentro de lo que quisieran permitirte...
Corrió gritando, más nunca perdió el glamour... y era ella a pesar de su voz grave y sus gruesos rasgos, a pesar de que sus hormonas no fueran las correctas. Su estúpido y delgadísimo tacón interrumpió su persecución al quebrarse justo antes de doblar la esquina, donde por fin rompió en llanto, un llanto realmente conmovedor, proveniente del asfalto, disfrazado de minifalda negra y esas medias desgarradas que complementaban perfectamente con su llanto, toda su vida en un solo cuadro...
3 comentarios:
Webita... Me dejaste sin palabras.
Me encanta esa canción.
Yo sueño con ballenas.
fijate que yo también sueño más con ballenas que con cualquier otro animal no bípedo, ja!... y si esa rola es excelente, has escuchado la versión de Santa Sabina?, es muy buena porque es muy diferente... gracias hugo y ministry por visitarme
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