
Hoy estaba recordando que tengo mi nariz mocha, y ya hace un buen!, he aqui mi historia:
El por qué Cory tiene su nariz mocha
Todo comenzó una mañana de invierno del '81, cuando mi 'apá cambió su pick up Chevrolet '80 blanca con amarillo por una Dodge '82 color chicle (si, así como lo oyen, color chicle!) y es que antes no existían muchos colores de chicle, es decir, el color que pudiera traer no le duraba más de tres minutos, o sea que del sabor y color que fuera, todos los chicles después de ese lapso se veían, olían y sabían igual... en fin, a lo que nos truje chencha. Era yo toda una mozalbeta que caminaba y hablaba como periquito de amorsh, dando brinquitos por todos lados y nadie lograba que me callara (mi madre insiste en que no puedo acordame, pero ustedes juzguen).
Supongo que serían como las doce del día porque mi mamá estaba haciendo comida y yo comiendo galletas saladas, llegó mi papá a la casa y nos dijo que nos tenía una sorpresa; ni tarda ni perezosa, salí brincando a la ventana para asomarme y mi papá me dijo:
-No, por la ventana no, ven para que la veas!
Salí a gorro y me ayudó a bajar las escaleras, porque traía mi mañanita roja y me estorbaban las barbitas para verme los pies, jejeje! y ahí estaba, la neta la neta yo no le veía mucha diferencia con la camioneta anterior, excepto que ésta no tenía camper y el color... la vi por un lado, corrí al otro y le eché otro vistazo... no, todo parecía igual, cuatro llantas, dos defensas, asientos adentro, olía rico! a poliester nuevo!... entonces dije:
-Bueno, y abajo que tiene?
me asomé por la rendijita que quedaba entre la banqueta y la camioneta, por fin vi la diferencia! todo se veía limpio, tenía un montón de tubos y fierros que no entendía pero que me gustaron. Cuando quedé satisfecha levanté la cabeza de lado, pero me olvidé de sacarla del hueco primero, así que mi naricilla fué prácticamente rebanada por el filo de la salpicadera trasera, la verdad no sentí nada, nomás así como calientito, y después vino la sensación de agüita en la cara... inmediatamente después empezaron las punzadas, y la cara de mi papá cuando le dije "tengo comezón!" fue de un "AAAAAAAAGGGGHHHH!!!!" contenido.
Me llevó al baño, me lavó la cara y ahí fue cuando me dolió horrible!!! y es que eso de tener al médico en casa créname que es de dos filos!!! mientras a mis vecinitos les hubieran puesto en su casa violeta de genciana a mí me lavaron como tres veces con jabón zest (me acuerdo por el olor!), me pusieron merthiolate y una vendoleta de microporo, porque estaba tan peque que no podía quedarme quieta para que me cosieran... no me asusté, y me acuerdo que me gustaba verme en el espejo con mi parche en la nariz, jejeje! me daba risa ver mi nariz blanca de un lado y me gustaba rascarme en el parche porque no sentía nada, ja... eso si, jamás me volví a asomar debajo de esa camioneta.
Feliz fin de semana!
PD. La niña no soy yo, y esa no era mi mañanita, ok? digo, no vayan a pensar que soy daltónica y wera!!!
Supongo que serían como las doce del día porque mi mamá estaba haciendo comida y yo comiendo galletas saladas, llegó mi papá a la casa y nos dijo que nos tenía una sorpresa; ni tarda ni perezosa, salí brincando a la ventana para asomarme y mi papá me dijo:
-No, por la ventana no, ven para que la veas!
Salí a gorro y me ayudó a bajar las escaleras, porque traía mi mañanita roja y me estorbaban las barbitas para verme los pies, jejeje! y ahí estaba, la neta la neta yo no le veía mucha diferencia con la camioneta anterior, excepto que ésta no tenía camper y el color... la vi por un lado, corrí al otro y le eché otro vistazo... no, todo parecía igual, cuatro llantas, dos defensas, asientos adentro, olía rico! a poliester nuevo!... entonces dije:
-Bueno, y abajo que tiene?
me asomé por la rendijita que quedaba entre la banqueta y la camioneta, por fin vi la diferencia! todo se veía limpio, tenía un montón de tubos y fierros que no entendía pero que me gustaron. Cuando quedé satisfecha levanté la cabeza de lado, pero me olvidé de sacarla del hueco primero, así que mi naricilla fué prácticamente rebanada por el filo de la salpicadera trasera, la verdad no sentí nada, nomás así como calientito, y después vino la sensación de agüita en la cara... inmediatamente después empezaron las punzadas, y la cara de mi papá cuando le dije "tengo comezón!" fue de un "AAAAAAAAGGGGHHHH!!!!" contenido.
Me llevó al baño, me lavó la cara y ahí fue cuando me dolió horrible!!! y es que eso de tener al médico en casa créname que es de dos filos!!! mientras a mis vecinitos les hubieran puesto en su casa violeta de genciana a mí me lavaron como tres veces con jabón zest (me acuerdo por el olor!), me pusieron merthiolate y una vendoleta de microporo, porque estaba tan peque que no podía quedarme quieta para que me cosieran... no me asusté, y me acuerdo que me gustaba verme en el espejo con mi parche en la nariz, jejeje! me daba risa ver mi nariz blanca de un lado y me gustaba rascarme en el parche porque no sentía nada, ja... eso si, jamás me volví a asomar debajo de esa camioneta.
Feliz fin de semana!
PD. La niña no soy yo, y esa no era mi mañanita, ok? digo, no vayan a pensar que soy daltónica y wera!!!
1 comentario:
Ouch!!! Mi padre no es médico, pero también era súper-salvaje para curar las cortadas y rasponcitos. ¡Oh dolor, dolor...!
Buen fin de semana.
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