Hoy vi a un niño acompañando a su mamá a hacer el super. Caminaba por el mundo como si fuera él y sólo él... con unos pasos grandotes, la cabeza levantada y los ojos medio cerrados, quizá era por el fuerte sol que le pegaba en la cara y sus pestañas pelirrojas. Cantaba con harto gusto una cancioncilla desafinada y a destiempo, pero movía los brazos tan fuerte que casi daban la vuelta completa. Su indumentaria era muy original, bermudas, playera y huaraches con calcetas, ningún color se repetía y ninguna cosa combinaba con la otra y se veía tan feliz!... me hizo acordarme de que esas cosas se pierden con la edad y no deberían.
Caminaba volteando a ver a todos y a nadie, con un gesto de "muéranse de envida adultos amarguetas!, jaja!"
... y si, me dió envidia, voy a intentarlo a partir de hoy, voy a hacerlo más seguido.
2 comentarios:
Muy curiosa pero interesante tu forma de redactar. He pasado unos dias en tu estado y si que uno encuentra solo cosas bellas en esta región del país. Muy buena esta reflexión de la amargura de la etapa adulta.
MM muy cierto, pero te soy sincera a mi aun me vale mi forma de vestir, asi parezca caja fuerte, mientras este comoda, es lo importante..jaja.
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