Lo que daría, querida amiga por menguar un poco ese dolor tan profundo que tienes en tu mirada y en tu voz. Por saciar esa angustia que sientes cada vez que piensas en tus hijos tan pequeños, tan frágiles.
Lo que daría por escuchar tu risa como antes, serena, tranquila; por ver esos ojos tuyos tan luminosos libres de el grillete de la tristeza. Cambiaría si pudiera mi corazón por el tuyo unos momentos al día para que sintieras un poquito de alivio y retomaras fuerza para seguir cargando esa máscara que cada día te pesa más y cuesta más trabajo ponerse...
... lo que daría por borrar esa jodida enfermedad que comenzó todo y ese horrible derrame que lo tiene en cama sin saber de sí, sin saber de nadie... lo que daría porque todo pudiera volver a comenzar.
Pero no soy Dios, ni bruja, no soy siquiera una sosa hada madrina que con un vestido y unos zapatos pueda remendar un corazón desmoronado pero vivo. Mucho menos puedo devolverte tu otrora hermosa historia de amor.
Lo único que me queda es éste abrazo fuerte, mis manos que pueden quitarte la máscara para que tu cuerpo descanse y mis oídos para escuchar todo ese llanto y todo ese quebranto.
Porque ni desgarrando mi garganta podría emitir algo que osara calmar tu sufrimiento. Porque no puedo justificar que exista algo que no entiendo.
2 comentarios:
Dijo C. G. Jung que el sufrimiento forma parte de la naturaleza humana, es el polo opuesto normal a la felicidad... Llorar alivia.
si ayuda, y ser escuchado consuela un poquito :)
Publicar un comentario